El Metropolitano, programado para ser la gran carta de presentación de Luis Castañeda Lossio de cara a las elecciones generales del 2011, va camino a convertirse en un gigantesco boomerang, al ser evidente un hartazgo en la población por la ya escandalosa demora en entregar la obra.
Ni Castañeda Lossio sabe ahora a ciencia cierta cuando será la esperada inauguración del Corredor Segregado de Alta Capacidad (COSAC) -conocido como el Metropolitano pero rebautizado por los limeños como Lentopolitano por obvias razones-, pues ahora dice que antes de entregar la obra tienen que “afinarse” todos los mecanismos para que no existan fallas en el servicio.
Aunque todos esperan con expectativa tomar ya los buses del Metropolitano, las críticas que le llueven a Castañeda Lossio se explican por su incapacidad para convencer a la gente por qué la obra se demora tanto y cómo así se duplicó el costo. Y peor aún, por qué si cuesta tanto no se acaba de una buena vez.
Las críticas no vienen a ser
más que la impaciencia ciudadana. Ya desde el 2007 se sufren las consecuencias de una obra iniciada sin planificación, pues cuadrillas de obreros empezaron a remodelar las transitadas avenidas en el centro de Lima, lo que convirtió un infierno el traslado diario de cientos de miles de personas.
LOS MÁS SUFRIDOS
Al mismo tiempo, también se destruyeron los carriles centrales de la avenida Túpac Amaru, por donde van y vienen al día más de un millón de personas, que sufrían atascadas en embotellamientos interminables que se prolongaban durante todo el dìa y que hasta aún se soportan.
Los tres millones de habitantes del Cono Norte han sido los más afectados con las obras del Metropolitano, por las terribles congestiones que les demoraba más de una hora ir o volver del centro de Lima. Además se les prometió que la ruta directa sería de Comas a Chorrillos, pero ahora se sabe que el paradero final ya está levantado en Independencia, desde donde se conectarán los millones de vecinos de Comas y Carabayllo con buses alimentadores.
Sin embargo, a pesar de ser la zona con mayor densidad poblacional que más se traslada o pasa por el centro de Lima, la inauguración del tramo del Metropolitano para el Cono Norte ni siquiera es mencionado ahora por Castañeda Lossio y su puesta en funcionamiento es un verdadero misterio, aunque las obras aparentemente ya están terminadas.
Si en el Cono Norte se ha reducido a la avenida Tùpac Amaru para dar paso al Metropolitano y que tendrá impacto negativo en el flujo vehicular, en Barranco y Chorrillos también hay un enorme malestar porque al primero lo han partido en dos y, en el segundo, se han barrido con cientos de vetustos àrboles sin consultar ni escuchar, en los dos casos, a los vecinos.
Los barranquinos son los más molestos porque sus calles, de ser apacibles y nostálgicas, se convertirán en verdaderos atolladeros pues combis, coaster y buses de transporte público, que en total suman 49 líneas, serán desplazados por avenidas y calles adyacentes para el paso exclusivo del Metropolitano.
¿SERÁ LA SOLUCIÓN?
Según los arquitectos e ingenieros que han analizado el Metropolitano, la improvisación brota en cada paradero y se ha quedado a medio camino en el tramo sur que corre por el centro de la Vía Expresa y que culmina en Chorrillos, cuando debería conectarse con la Panamericana Sur, como era el plan original del Zanjón, construído por Luis Bedoya Reyes en los 60. Así se tendrá una efectiva vía rápida desde el corazón de Lima hasta el populoso Cono Sur, para autos y buses del servicio público.
Otra severa crítica al Metropolitano es que, a pesar de su alto costo y de haberse “comido” carriles de uso exclusivo en transitadas vías, no será la solución integral para el transporte público en Lima, que era el más atrasado en América Latina, porque hasta ciudades más pequeñas y con menos presupuesto que Lima ya tenían ese servicio, como Quito y Guayaquil en Ecuador.
Según Edwin Derteano, de la Asociación Automotríz del Perú, el Metropolitano “próximo a inaugurarse solo atenderá al 7% de la demanda de transporte”, en la capital, es decir, apenas será un paliativo para la enormidad del caótico y contaminante transporte limeño, dominado por las coaster y combis desde los años 90.
Derteano señala que las autoridades son las grandes responsables del infernal transporte público limeño, pues se limpiaron las manos y dejaron libre paso a los micro empresarios que llenaron las calles de combis y coaster, que impusieron la ley de la selva en las pistas, rebajaron o animalizaron el trato a los pasajeros y elevaron los índices de contaminación por ser unidades petroleras y sin mantenimiento permanente.
Un solo bus llevaría la misma cantidad de pasajeros que once combis y así se reordenaría el transporte y, por usar gas en lugar de petróleo, la contaminación bajaría, además que se aceleraría el traslado y se dará mejor atención al pasajero. Al menos, esas son las ventajas que se le dan al Metropolitano, ventajas que la ciudadanía ya está ansiosa de recibir pero que la administración Castañeda no sabe precisar cuando empezará por fin.
PRESUPUESTO SIN FRENO
El Metropolitano tenía un presupuesto inicial de 135 millones de dólares, pero subió a casi 300 millones, lo que convierte al Metropolitano en la obra de su tipo mas cara del mundo. El gerente de obras y mantenimiento del Instituto Metropolitano Pro Transporte de Lima, Walter Paredes achacó el aumento ha que habian subido los materiales y el dólar habia bajado. Otro regidor barajò que el alza del presupuesto fue porque se modificò la ruta y se incluyó a última hora el costo de la Estación Central, que está bajo tierra frente al Palacio de Justicia.
Con el nuevo presupuesto, la inversión por cada kilómetro del Metropolitano asciende a 11 millones de dólares, muy por encima de sus similares de Bogotá (8 millones), Santiago (4 millones) y Curitiba, Brasil (2.40 millones)
Los crìticos de Castañeda recuerdan ahora que todas las obras públicas iniciadas bajo su gestión acabaron con un costo mucho mayor al presupuestado inicialmente. Por ejemplo, el intercambio de las avenidas Colonial y Universitaria subió de 27 millones de soles a 39 millones. La Vía Expresa de Grau debía costar 59 millones soles, pero se terminò al costo de 124 millones y el intercambio de la Panamericana Norte y Habich se iniciò con 32.5 millones y se culminó en S/.93 millones.
EL CHERRY DE BETITO
Muchos saltaron hasta el techo cuando en su serie “Al fondo hay sitio”, el regidor limeños Efraín “Betito” Aguilar uso las instalaciones y un bus del Metropolitano como si este servicio ya estuviera en funcionamiento. Ahí, en forma abierta, una personaje dice de la Estación Central del Paseo de la República. “Esto parece de Nueva York”, a lo que el mayordomo que interpreta Adolfo Chuiman le responde: “No madame, parece Londres”. Hace poco también se realizó un sonado desfile de bellas modelos.
“MUDO” POR EL TIEMPO
La demora en la inauguración del Metropolitano, anunciada para abril, sacò a flote las limitaciones e incapacidad de Castañeda Lossio por conectarse con el vecindario. Primero ninguneo a sus críticos, de los que dijo, tienen “mentalidad de bodegueros”, y luego se fue por las ramas con incoherencias en sucesivas entrevistas por televisión en directo. Finalmente tuvo que admitir que no tenía tiempo para comunicar con eficacia las obras del municipio. Un adelanto de lo que nos espera si llega a la Presidencia.

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